Pergamino vertical: Erase una vez un pequeño hombre que tenía un gran sueño.
El hombre se sentía solo y prisionero en su cuerpo. Buscaba la forma de poder transmitir a otros sus ideas, sus preocupaciones, sus sentimientos.
Con mucho esfuerzo logro crear  una casa para que todos los que sentían y sufrían como el pudieran compartir alegrías, penas, terapias, avances, amistad y consuelo.
La casa se lleno de gente.
Cada uno aporta lo más importante, su propia vida, su experiencia.
La casa no tiene fronteras, traspasa mares con la facilidad del viento.
Por eso hoy están “acá” dos personas de “allá”.
Y no los sentimos extraños, porque forman parte de nuestra familia.
Y aunque sabemos que la distancia no es el olvido, hoy queremos que se lleven de recuerdo  a su país estas palabras que no son más que un símbolo y se quedan, como siempre, cortas a la hora de expresar sentimientos.
El acto que se celebra no es de hermanamiento, por que hermanos ya somos desde siempre. 
Es solamente  la forma de deciros en un papel que os queremos.

                                 Madrid 6 de Junio de 2004