En relación con la terapia celular

 

 Correo eléctrónico enviado el 03/11/08 a la lista de Correos "Hispataxia" por José Antonio Navarro en relación al artículo Tratamiento contra la ataxia con células madre publicado en el Boletín FEDAES Nº 71

 

 
 

Hola a todos.

 

A uno no le gusta un papel de aguafiesta. La ataxia es ya suficientemente dura como para desmoronar esperanzas. Si me decido finalmente a escribir es por el hecho de que me parece que no es tal lo que en realidad, coincidiendo con las opiniones que acompañan las noticias sobre una "terapia celular" de la AF.

 

Creo que hay que ser razonables en todo momento, incluso cuando la confianza en la razón se ha perdido, porque no encontramos en ella la solución deseada.

 

En este razonamiento llama la atención muchas cosas que inducen a pensar en "charlatanería". Quiero centrarme en dos puntos:

 

1.- No parece nada razonable intentar sustituir una función perdida por un defecto genético con células del mismo paciente, pues comparten ese mismo defecto genético. Si en algún momento la terapia celular resulta útil para tratar la AF se deberá recurrir a células de donantes sanos -respecto al gen de la frataxina- o bien propias, pero requerirían de un tratamiento previo mediante "terapia génica", que corrigiera el problema de base. Aquí llama la atención la obsesión "hiperbárica con oxígeno", lo que parece hacer caso omiso a la inmensa mayoría de estudios que implican a radicales libres de oxígeno como los causantes últimos de la enfermedad, con lo que una presión alta de oxígeno -que es útil en determinadas situaciones clínicas, p.ej. intoxicaciones en las que se dificulta el uso del oxígeno por los tejidos, es decir lo contrario- parece algo contraproducente.

 

2.- Otra cosa es que esto no parece albergar las garantías mínimas de seguridad. Es algo realmente invasivo (extraer médula, cultivarla, introducirla en "cerebro",..) con lo que las consecuencias son del todo imprevisibles. Con todos los "respetos", pero parece un atrevimiento total el practicar intervenciones de este tipo, sin que por la información que se facilita, haya ni neurocirujano, ni neurofisiólogo, ni neurólogo, tratándose de una enfermedad neurodegenerativa. Así pues esto parece más un experimento  que una terapia. Pero con tantas dudas, lo de experimento me parece excesivo, dado su carácter lucrativo y su evidente falta de rigor, con lo que ninguna conclusión será aprovechable, ni para el enfermo mismo (que en mi opinión solo asume riesgos) ni para los enfermos de AF en general, con lo que la relación riesgo/beneficio me parece que desaconseja desde el punto de vista médico y ético el someterse a estas intervenciones.

 

Me podéis decir que yo no estoy enfermo de ataxia, y quizá eso sería lo único cierto en este asunto. Quizá tengáis derecho a intentar hasta lo irracional, aunque no lo comparta, puedo entenderlo. Pero si al final alguien se decide debería considerar y valorar alguna opinión diferente para que lo haga con un mínimo de responsabilidad. Yo me leería el boletín unas cuantas veces y reflexionaría acerca de ello antes de nada.

 

Un abrazo para todos.

 

Volver a la Portada