“La ataxia espinocerebelosa tipo 1 (SCA1): rutas moleculares, mecanismos patofisiológicos, y estrategias terapéuticas”

 

 
 

Antoni Matilla-Dueñas, Investigador "Miguel Servet" en Neurociencias del Sistema Nacional de Salud, Jefe de la Unidad de Investigación Básica, Traslacional y Neurogenética en Enfermedades Neurodegenerativas, Coordinador de Investigación en Enfermedades Neurodegenerativas, Departamento de Neurociencias y Servicio de Neurología, Instituto de Investigación en Ciencias de la Salud Germans Trias i Pujol (IGTP), Universidad Autónoma de Barcelona, Badalona (Barcelona), España.

Sinopsis
La ataxia espinocerebelosa tipo 1 (SCA1) es una enfermedad neurodegenerativa hereditaria de inicio tardío que está caracterizada por unos grados variables de ataxia del cerebelo, oftalmoplegia, y neuropatía. SCA1 está causada por los efectos tóxicos inducidos por la expansión del aminoácido glutamina en la proteína ataxina 1 (Atxn1) que resulta en una neurodegeneración variable y progresiva del cerebelo, tronco cerebral, y extensiones espinocerebelosas. Los mecanismos moleculares y celulares por los que la mutación en SCA1 induce muerte neuronal son todavía poco claros y no existen tratamientos terapéuticos efectivos completos. Alteraciones en los procesos de neurotransmisión sináptica, regulación transcripcional, homeostasis de calcio, excitoxicidad y señalización del glutamato, y degradación proteica son algunos ejemplos identificados responsables de la patogénesis molecular de SCA1. Investigaciones recientes sobre las funciones de la ataxina 1 y su papel en la regulación transcripcional génica están llevando al desciframiento de nuevas rutas implicadas como son las reguladas por la fosfatasa 2A (PP2A), Wnt y receptores nucleares de respuesta a hormonas retinoidea y tiroidea. Estos datos indican que hay efectos, aunque sean parciales, negativos dominantes y de pérdida de función de Atxn1 causados por la expansión de glutamina, además de los típicos tóxicos de ganancia de función, durante los procesos neurodegenerativos. Estamos empezando a comprender cómo estas respuestas que acontecen en las neuronas afectadas producen los síntomas clínicos. Este conocimiento nos está conduciendo al diseño y estrategias terapéuticas efectivas, aunque de momento aborden un número reducido de síntomas clínicos, como son los extrapiramidales y el nistagmo. Se presentará un resumen de nuestras contribuciones más recientes en la investigación de la enfermedad SCA1.
Palabras clave: ataxia espinocerebelosa, SCA1, cerebelo, ataxina 1, poliglutamina, neurodegeneración, terapia.

Aspectos clínicos, electrofisiológicos y neuropatológicos en SCA1
Las ataxias espinocerebelosas dominantes (SCAs) son un grupo muy heterogéneo de ataxias de herencia dominante caracterizadas por pérdida de balance y coordinación motora causadas por disfunción del cerebelo y del tronco cerebral principalmente, además de sus conexiones aferentes y eferentes. Los procesos moleculares y celulares que llevan a la neurodegeneración en las SCAs son todavía poco claros y no hay terapias efectivas disponibles todavía. De entre las ataxias espinocerebelosas que estamos trabajando, hablaremos a continuación de la ataxia espinocerebelosa tipo 1 (SCA1).

La ataxia espinocerebelosa tipo 1 (las siglas en inglés: SCA1; OMIM #164400) es una ataxia dominante caracterizada por ataxia de la marcha y otros síntomas clínicos variables que incluyen anomalías motoras oculares, síntomas piramidales y extrapiramidales (de entre éstos el más frecuente es la distonía), neuropatía periférica y déficits cognitivos. SCA1 es una de las ataxias espinocerebelosas que se puede incluir en el tipo I de las ADCA de acuerdo con la clasificación de Harding. La edad de inicio es variable, típicamente en la tercera década de vida, pero puede ocurrir tan tempranamente como son los 4 años o tan tardíamente como son los 74. En la edad de inicio, los síntomas clínicos consisten de un síndrome atáxico cerebeloso, signos piramidales (que frecuentemente preceden la ataxia), y la mayoría de pacientes presentan oftalmoplegia y anomalías motoras oculares, como son el nistagmo evocado por la mirada y alteraciones del reflejo ocular vestibular, y amplitud incrementada de sacadas a una velocidad normal. A medida que la enfermedad progresa aparecen otros signos clínicos como son la disfagia, disfonía, atrofia de la lengua, pérdida sensorial, y neuropatía axonal motora periférica, pes cavus, amiotrofia y las fasciculaciones. Algunos pacientes presentan distonía, que es el síntoma extrapiramidal más frecuente y raramente la rigidez, el temblor y la corea. Estos síntomas aparecen en las fases más avanzadas de la enfermedad y en la mayoría de pacientes responden al tratamiento con levodopa y agonistas dopaminérgicos. Un número elevado de pacientes presentan alteraciones de las funciones ejecutivas cognitivas.

Ha habido varios estudios exhaustivos para identificar características electrofisiológicas distintivas en diferentes subtipos de SCAs. En SCA1, los potenciales evocados motores (MEP) presentan frecuentemente afectación subclínica en los tractos espinocerebelosos. Casi la totalidad de los pacientes con SCA1 presentan tiempos de conducción motores centrales (CMCT) y periféricos (PCMT) en las extremidades inferiores y superiores prolongados.
Los síntomas neurológicos en SCA1 se producen por una pérdida progresiva de neuronas en el cerebelo, como son los núcleos dentados, las células de Purkinje (estas presentan deformaciones axonales torpedo), las células grano y los pedúnculos cerebelosos medios. También degeneran neuronas en el tronco cerebral, principalmente en la protuberancia y las olivas inferiores, y de los núcleos mesencefálicos para los pares de nervios craneales tercero y cuarto. Además, se observa una desmielinización frecuente en las columnas posteriores y los tractos espinocerebelosos.

La expansión del aminoácido glutamina en la proteína ataxina 1 es responsable de SCA1

SCA1 está causada por la expansión del aminoácido glutamina en la proteína ataxina 1 (Atxn1) como consecuencia de la expansión del triplete CAG (a partir de 40 repeticiones) en la zona codificante del gen SCA1 que se encuentra localizado en el brazo corto del cromosoma 6. Las primeras neuronas afectadas son las células de Purkinje de la corteza cerebelosa cuya pérdida progresiva se manifiesta en forma de atrofia cerebelosa progresiva que se detecta mediante técnicas de neuroimagen con resonancia magnética en pacientes con la enfermedad. La repetición CAG en el gen SCA1 es altamente polimórfica en los individuos sanos y el número comprende entre 9 y 39. En los pacientes con SCA1, la repetición se expande a partir de 41 repeticiones. Las expansiones más largas resultan en una edad de inicio más temprano de la enfermedad y unas manifestaciones clínicas más severas. La repetición CAG codifica el aminoácido glutamina, y el fenotipo clínico se produce por las expansiones de glutamina en la proteína ataxina 1. SCA1 pues se incluye en el grupo de las poliglutaminopatías como la enfermedad de Huntington, la atrofia dentatorubropalidoluisiana, la atrofia espinobulbar de Kennedy, y las ataxias espinocerebelosas 2, 3, 6, 7, y 17. Se sabe que mecanismos moleculares subyacentes comunes son responsables de la neurodegeneración en este grupo de enfermedades.

Mecanismos celulares y moleculares que causan neurodegeneración en SCA1
Los mecanismos celulares y moleculares que causan neurodegeneración en SCA1 son todavía poco claros. Los estudios genéticos en moscas y ratones con SCA1 han demostrado que la enfermedad se produce por mecanismos tóxicos de ganancia de función debido a que los ratones que no presentan ataxina 1 no desarrollan ataxia ni signos de neurodegeneración. Los ratones atáxicos con la expansión de glutamina en la ataxina 1 han mostrado que la enfermedad no es producida por muerte celular per se, sino por disfunción neuronal y alteraciones morfológicas que ocurren en unos estadios iniciales anteriores a la aparición de ataxia y pérdida neuronal. A nivel microscópico, las primeras alteraciones morfológicas que se observan en las células de Purkinje en pacientes y ratones con SCA1 son la pérdida de arborizaciones dendríticas. Estas pierden complejidad por la disminución del número de ramas y espinas proximales. Estos componentes de las neuronas son imprescindibles para recibir la información sináptica. Una de las alteraciones microscópicas iniciales detectadas es la presencia de vacuolas en el cuerpo celular de la neurona de Purkinje. Estas vacuolas podrían tener un origen autofágico y presentan restos intracelulares procedentes de las células gliales de Bergmann adyacentes. A medida que la enfermedad avanza, se observa gliosis (invasión de células gliales, principalmente de Bergmann) y pérdida de arborización dendrítica en la capa molecular de la corteza cerebelosa donde se distribuyen algunas células de Purkinje heterotópicas. Se detectan también en las neuronas agregados intranucleares que son inmunoreactivos por la presencia de ataxina 1 y ubiquitina. Finalmente las neuronas se van perdiendo y en fases más avanzadas, encontramos pocas células de Purkinje y una clara atrofia cerebelosa.

Estas observaciones con el microscopio permiten diferenciar claramente dos fases de progresión de la enfermedad: una fase temprana durante los 3 primeros meses de vida caracterizada por la ausencia de ataxia y síntomas neurológicas pero con alteraciones morfológicas neuronales tempranas importantes en el cerebelo (pérdida de dendritas y espinas proximales, vacuolización citoplasmática e invaginaciones de la membrana de la célula de Purkinje) y una fase tardía caracterizada por ataxia y déficits motores, de balance, y de postura acompañadas por pérdida significativa del número de neuronas de Purkinje, atrofia cerebelosa, y presencia de agregados intranucleares. Estos hallazgos también ocurren en pacientes humanos.

Parece ser que las propiedades electrofisiológicas basales de las células de Purkinje (PC) en los ratones transgénicos de SCA1 son similares a las de los ratones control. Esto se presenta a pesar de que las diferencias moleculares y morfológicas tales como la presencia de inclusiones intranucleares en las PC enfermas y al hecho de que los niveles de algunas moléculas regulatorias importantes de las rutas del calcio y glutamato difieren en los ratones enfermos y sanos. Tampoco se encontraron diferencias electrofisiológicas de transmisión sináptica entre las PC y las fibras paralelas de las células grano ni en las sinapsis de las PC y las fibras trepadoras. Por el contrario, las propiedades electrofisiológicas en las neuronas piramidales del hipocampo están alteradas en los ratones atáxicos. Estas podrían explicar algunos déficits cognitivos en SCA1.
La mutación en la proteína ataxina 1 produce un cambio de conformación y plegamiento en la proteína nativa, cambio que induce una exposición de los aminoácidos hidrofóbicos y la formación de agregados insolubles en el núcleo compuestos por además de la proteína mutada, chaperonas y componentes del proteasoma, todas ellas produciendo alteraciones celulares estresantes que producen disfunción neuronal y a la larga muerte celular. Parece ser que la acumulación nuclear de la proteína mutada es crucial en estos procesos neurodegenerativos, probablemente a través del secuestro de factores importantes mediante interacciones proteicas aberrantes impidiendo que realicen sus funciones normales biológicas. Algunos de estos factores secuestrados por la proteína mutada como es Anp32a/Lanp presenta una expresión espacial y temporal restringida a las células que degeneran en SCA1, como son principalmente las células de Purkinje del cerebelo, células de la protuberancia y del tronco cerebral y neuronas de la corteza. Esta selectividad en el sistema nervioso central explicaría la especificidad celular de los procesos neurodegenerativos. La expansión de poliglutamina también estabiliza la proteína mutada en comparación con la forma salvaje que produce su acumulación y fibrilación.

Las funciones biológicas de la ataxina 1
La proteína ataxina 1, que es responsable de causar SCA1, tiene un tamaño de 90 kilodaltons y presenta una amplia distribución celular. Se localiza en el núcleo de las neuronas en los tejidos nerviosos y en el citoplasma en las células de los tejidos periféricos. En las neuronas de Purkinje presenta una distribución en el núcleo y en el citoplasma. Se distinguen dos dominios diferenciados en la proteína. En la región amino terminal se encuentra la secuencia de glutaminas mientras que en la región opuesta, la carboxilo terminal, se identifica el dominio AXH que es un dominio que participa en la interacción con proteínas. Muy cerca de este domino también se identifica un sitio de fosforilación por la proteína kinasa B, también conocida como proteína kinasa AKT, y un sitio próximo que localiza a la proteína en el núcleo celular. La deficiencia de la ataxina 1 en el ratón produce déficits del cerebelo (estructura nerviosa responsable de coordinación motora) y del hipocampo característicos e importantes, que demuestra que la proteína es necesaria para la correcta función de estas dos estructuras nerviosas. Estudios recientes demuestran que la ataxina 1 es un co-regulador de la transcripción génica.

La ataxina 1 regula programas genéticos implicados en las funciones motoras
A nivel molecular, la ataxina 1 juega un papel importante en la regulación de la transcripción de genes que participan en programas de control motor en el cerebelo y en otras regiones del cerebro humano. Entre éstos programas se incluyen los regulados por las rutas de Wnt y los receptores de hormonas y señalización intracelular. Esto es muy interesante ya que estos programas genéticos están desregulados en SCA1 y probablemente también en otros tipos de ataxia ya que hay evidencias que rutas moleculares comunes están afectadas en la mayoría de las ataxias hereditarias, tanto de aquellas que se heredan con un patrón recesivo así como dominante. En concreto, los datos científicos indican que la ataxina 1 ejerce de co-regulador de la transcripción de genes que son diana de las hormonas retinoidea y tiroidea en el cerebro. Estas hormonas tienen un papel muy importante en los mecanismos de desarrollo y diferenciación de ciertos tipos de neuronas y partes del cerebro, incluido el cerebelo, y creemos que defectos en estos mecanismos de regulación neuronal podrían inducir disfunciones tempranas en las neuronas donde la ataxina 1 actúa: principalmente en el cerebelo, en el tronco cerebral, en el mesencéfalo y los ganglios basales. Sabemos que estas regiones nerviosas son imprescindibles para el control de las funciones motoras en vertebrados superiores. En particular, hay una desregulación del sistema de neurotransmisión dopaminérgica en SCA1 ya que deficiencias en la función de la ataxina 1 producen reducciones severas del receptor de la dopamina tipo 2, que es el receptor dopaminérgico que tiene más afinidad por el neurotransmisor dopamina. Deficiencias en el sistema dopaminérgico son responsables de los síntomas extrapiramidales en las ataxias espinocerebelosas y otras enfermedades neurodegenerativas motoras como son las enfermedades de Parkinson y de Huntington. Estos descubrimientos están llevando al tratamiento con éxito de pacientes con algunas ataxias espinocerebelosas, en concreto con SCA2, SCA3, SCA6, SCA17 y DRPLA, con levodopa y agonistas dopaminérgicos para paliar algunos síntomas, como el parkinsonismo y la distonia. Si identificamos todos los genes cuya expresión es regulada por ataxina 1 para realizar un cartografiado exacto de todos los programas genéticos expuestos que podrían producir ataxia, obtendremos marcadores moleculares para cada tipo de ataxia que podrán ser dianas y objetivos terapéuticos.

Hacia terapias efectivas para SCA1
Aunque no hay todavía fármacos ni tratamientos efectivos para SCA1 u otras ataxias espinocerebelosas dominantes se han realizado algunas aproximaciones de intervenciones terapéuticas en algunas SCAs que podrían ser de utilidad para SCA1. De entre ellas la más prometedora es la que se está realizando con litio. Los resultados obtenidos tras administrar litio en los ratones SCA1 son muy esperanzadores y prometedores para la mejora de los síntomas atáxicos en pacientes con SCA1 y otras ataxias siempre cuando se alivien los problemas de toxicidad asociados que conlleva. El resto de intevenciones realizadas si bien no palian todos los síntomas neurológicos si que alevian algunos de ellos.
El uso de levodopa y agonistas dopaminérgicos se está empleando con éxito para tratar la distonia y otros síntomas extrapiramidales en SCA1 y otras ataxias como SCA2, SCA3, SCA17 y DRPLA. Otras estrategias que podrían ser aplicadas a la SCA1 por su eficacia probada en algunos ensayos realizados hasta la fecha se detallan a continuación. El temblor de intención se podría aliviar con benzodiazepinas, bloqueadores beta, o mediante estimulación talámica crónica. Los datos preliminares de un reciente ensayo abierto con gabapentina han mostrado mejora de los síntomas cerebelosas en pacientes con ataxia mediante el aumento de la concentración del neurotransmisor GABA en el sistema nervioso central y, así, estimulando la neurotransmisión GABAérgica, que está claramente menguada en las células de Purkinje de SCA1. Las chaperonas químicas y moleculares previenen la toxicidad bloqueando las interacciones impropias de la proteína, facilitando la degradación de las proteínas enfermas, o bloqueando eventos de señalización que llevan a la disfunción neuronal y apoptosis. El congo Red, la tioflavina S, crisamina G, y el "Direct Fast" han mostrado eficacia suprimiendo la agregación en estudios de laboratorio. Algunos compuestos moleculares, como el solvente orgánico dimetilsulfóxido (DMSO) y el osmolito celular glicerol, el trimetilamina N-óxido y trehalosa, aumentan la estabilidad de las proteínas en su estructura nativa; pues son conocidos como chaperonas químicas en base a su influencia en el plegado de la proteína. La trehalosa fue identificada en una monitorización in vitro como inhibidor de la agregación polyQ, y su administración reduce la atrofia del cerebro, mejora la disfunción motora en ratones con problemas motores. Más recientemente, se ha identificado en ensayos usando células-libres, una nueva generación de pequeños compuestos químicos dirigidos directamente a la agregación polyQ sin citotoxicidad significativa. Por un mecanismo diferente, una pequeña molécula que actúa como un co-inductor de la respuesta de choque de temperatura prolongando la actividad de factor de transcripción de HSF1, el arimoclomol, mejora significativamente los fenotipos de comportamiento, previene la pérdida neuronal, prolonga la supervivencia y ralentiza la progresión de la enfermedad, en un modelo del ratón con. Similarmente, la activación de la respuesta de choque de temperatura con geldanamicina inhibe la agregación y previene la muerte celular en ensayos de laboratorio. Esto sugiere que la activación farmacológica de la respuesta cellular de choque de temperatura puede, por consiguiente ser un acercamiento terapéutico eficaz para tratar las enfermedades neurodegenerativas. Los compuestos dirigidos a modular la función mitocondrial como la coenzima Q10, creatina y el ácido taurousodeoxicólico (TUDCA), o a la autofagia, como el inhibidor mTor rapamicina y su varios, están mostrando eficacia en la reducción de la toxicidad celular en modelos animales, y actualmente está probándose en ensayos clínicos. La activación de caspasa, la cual normalmente precede a la muerte neuronal y celular puede ser objetivo con inhibidores de caspasa, como zVAD-fmk, CrmA, cistamina, FADD DN, y minociclina. Éstos se han mostrado eficaces para prevenir la progresión de la enfermedad, retrasar el inicio de los síntomas, y extender la supervivencia en varios modelos de ratónes con síntomas neurodegenerativos. Otros agentes promueven la eliminación de proteínas mutadas en el Sistema Nervioso Central con bloqueadores de señalización de Ca2+, como los inhibidores específicos subunidad-NR2B de los receptores N-metil-D-aspartato de glutamato, y bloqueadores del receptor metabotrópico glutamato mGluR5, y del inositol 1,4,5-trisfosfato InsP3R1, pueden ser beneficiosos para el tratamiento de SCA1 y otras ataxias. También podrían ensayarse acercamientos terapéuticos por la vía ubiquitina-proteasoma, retardando la agregación de ataxina 1 mutada y reforzando los efectos deletéreos asociados con la degradación de proteínas tóxicas.

El papel que la ataxina 1 juega en la transcripción génica y, más importante, la supresión de los efectos citotóxicos mediada por algunos de sus reguladores co-transcripcionales se podría usar para modular los efectos patológicos de la ataxinas expandida, abriendo camino para nuevas estrategias terapéuticas en el tratamiento de SCA1. El reciente progreso investigador en HDAC ha hecho posible el desarrollo de inhibidores específicos de la familia de proteínas HDAC, y estos compuestos podrían ser candidatos eficaces para el tratamiento de la ataxia espinocerebelosa. Las estrategias neuroprotectoras dirigidas a los defectos específicos bioenergéticos podrían significar una promesa particular en el tratamiento de las condiciones espinocerebelosas. La neuroproteción por el factor de crecimiento insulínico IGF-1 regulando la vía de señalización PI3K/Akt levanta su posible potencial para detener la neurodegeneración cerebelosa. Aunque los resultados preliminaries con IGF-1 en ratones atáxicos son algo decepcionantes, es prematuro todavía descartarlo para los tratamientos de SCA1 y otros tipos de ataxia. Otras aproximaciones terapéuticas son los reguladores de las hormonas tirodeas y retinoideas para prevenir los síntomas clínicos en ratones atáxicos. Estos estudios son preliminares pero a la vez muy prometedores.
Las aproximaciones de terapia génica y celular son considerados para el tratamiento de neurodegeneraciones espinocerebelosas. Estas estrategias han mostrado su eficacia tratando la neurodegeneración en la enfermedad de Parkinson y en la esclerosis lateral amiotrófica.

Conclusiones
Estamos avanzado enormemente en el conocimiento de los mecanismos moleculares que causan la ataxia espinocerebelosa tipo 1 y otro tipos de ataxias, y ya hemos identificado distintas rutas moleculares que producen los síntomas clínicos. Los siguientes retos consisten en tratar simultáneamente varias dianas en diferentes rutas moleculares para prevenir la neurodegeneración y conservar la función neuronal. También sabemos que rutas celulares comunes producen diferentes tipos de ataxia, tanto recesivas como dominantes. Estos avances nos están permitiendo entender cómo la disregulación de estas vías media en la progresión de los síntomas atáxicos y nos está llevando a establecer estrategias terapéuticas eficaces, las cuales serán beneficiosas en el tratamiento de las ataxias espinocerebelosas a corto plazo.

Agradecimientos
Antoni Matilla Dueñas es Investigador Miguel Servet en Neurociencias del Sistema Nacional de Salud. Sus líneas de investigación en la ataxia espinocerebelosa tipo 1 están financiadas actualmente por el Ministerio de Ciencia e Innovación (MICINN, BFU2008-00527), el Instituto de Salud Carlos III (CP08/00027), y la Comisión Europea (proyecto EUROSCA, LHSM-CT-2004-503304).

 

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