Un autotrasplante de células madre logra detener una dolencia neuronal

 

 Publicado en el Periódico.com, el 05/11/09

 

 
 

• Un ensayo confirma la eficacia de la terapia genética en una enfermedad rara

• Los pacientes, que están haciendo su vida normal, han sido tres menores españoles

• La investigación supone un nuevo impulso para este tipo de tratamientos

Hace un año, ELMUNDO.es relató a sus lectores la historia de tres niños españoles (Andy, Ángel y Andrés) que estaban empezando a 'escribir' el futuro de las leucodistrofías. Los tres eran los primeros del mundo en formar parte del primer ensayo clínico internacional que trataba de demostrar la validez de la terapia genética contra una variante de esta rara enfermedad hereditaria llamada adrenoleucodistrofia, la patología protagonista de la película 'El aceite de la vida'.

Hoy, afortunadamente, podemos transmitirles buenas noticias: el tratamiento está resultando un éxito. Para ellos y sus padres se trata de un 'milagro'.
Ninguno tenía donante de médula o de células de cordón umbilical compatibles [el tratamiento que se está utilizando actualmente para tratar de frenar la progresión de la enfermedad] y por ese motivo, el ensayo francés con terapia genética era su última esperanza.

"Es la primera vez que una enfermedad grave del cerebro ha sido tratada con éxito mediante la terapia génica. Yo uso el término tratado; no curado. La patología se ha detenido", destaca a elmundo.es Patrick Aubourg, del Hospital San Vicente de Paul, París (Francia) y director de la investigación.

Sus datos, que han sido publicados en la prestigiosa revista 'Science', demuestran la eficacia del tratamiento y la buena evolución de Andy [ahora con 10 años] y de Ángel [de 9], a los 24 y 30 meses de recibir el tratamiento. El caso de Andrés no ha sido recogido en el ensayo debido a que "se realizó el tratamiento hace unos 16 meses. Tiempo insuficiente para comprobar si es eficaz o no", comenta Carmen Sever, fundadora de la Asociación Española contra las Leucodistrofias (ELA-España), perteneciente a su homóloga en Europa, quien han financiado la mayoría del estudio.

Agradecimiento

Ella ha recibido, además, el agradecimiento expreso de los autores del trabajo, liderados por el neuropediatra Patrick Aubourg, del Hospital San Vicente de Paul, París (Francia), a través del mencionado artículo, por ayudar al reclutamiento de los pacientes para el ensayo.

José González, padre de Ángel, está entusiasmado y agradecido. "Fuimos a París sin saber qué podía pasar y ahora nuestro hijo está bien, va al colegio. Las lesiones que se produjeron antes de recibir el tratamiento seguirán, pero el progreso de la enfermedad se ha detenido. Es una esperanza para muchos pacientes", reconoce José González, padre de Ángel.

Lo es también para Rosario Vara, madre de Andrés, que espera que la evolución de su hijo continúe los mismos pasos que la del madrileño Andy y la de Ángel, "al que fuimos a conocer a Valencia donde reside para saber cómo era el tratamiento antes de volar a Francia".

Las leucodistrofias (existen 15 tipos distintos) son patologías neurodegenerativas que destruyen la mielina (sustancia blanca que recubre los nervios) de los sistemas central y periférico. Ese daño provoca la paralización progresiva de todas las funciones vitales: movimiento, equilibrio, vista, oído, memoria... Cada semana nacen en Europa entre 20 y 40 menores afectados por ellas.

Una de estas patologías es la adrenoleucodistrofía, la que sufren Andy y a Ángel y la que, desgraciadamente, acabó con la vida de sus hermanos mayores.

Se produce por mutaciones en el gen ABCD1 que codifica para la proteína adenosín trifosfata (ALD). La deficiencia de esta proteína causa la acumulación de niveles altos de ácidos grasos saturados en el cerebro y en la corteza adrenal, lo que desencadena la degeneración de la cubierta de mielina y de la glándula adrenal.

El procedimiento

El tratamiento al que hace referencia 'Science' consiste en la extracción de células madre sanguíneas obtenidas en sangre periférica, gracias a su movilización desde la médula ósea con la ayuda de tratamiento farmacológico. Una vez en el laboratorio, éstas son infectadas y tratadas con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), que ha sido previamente modificado para evitar su efecto patógeno. De esta forma actúa como un 'taxi' biológico para transportar la versión correcta del gen que está defectuoso [localizado en una región del cromosoma llamada Xq28] que causa la enfermedad.

Los virus son una de las llaves de la terapia génica, debido a su capacidad de infectar a las células de otros organismos y multiplicarse. Antes se les "desviste" de sus partículas patógenas mediante técnicas de ingeniería genética. "Esta es la primera vez que se ha utilizado con éxito un vector lentiviral del VIH como terapia génica en humanos. Los lentivirus derivados del VIH permiten la expresión del gen terapéutico en principio de por vida, porque éste se inserta en los cromosomas del genoma. Por lo tanto, las células madre que se derivan de las células inicialmente tratadas en el laboratorio expresarán el gen terapéutico para siempre", aclara el director de la investigación.

Una vez las células fueron modificadas se inyectaron en los pacientes que previamente recibieron quimioterapia para destruir su médula. Los datos de la investigación constatan que entre los 14 y 16 meses después de la infusión, "la desmielización cerebral progresiva se había detenido y los resultados clínicos fueron similares a los que se obtienen con el trasplante de médula", reza el estudio.

Dos años más tarde, el 15% de las células sanguíneas expresaba correctamente la proteína ALD, a un nivel suficiente para frenar la patología en el cerebro. "Por primera vez, también hemos logrado que el gen terapéutico se exprese en un porcentaje tan elevado de células, algo que no se había conseguido en otros ensayos con otras enfermedades", recuerda el investigador francés.

Para Salvador Martínez, subdirector del Instituto de Neurociencias de Alicante, uno de los datos más trascendentes de la investigación "es la eficacia que se ha obtenido con el tratamiento".

Acabando con el escepticismo

El éxito del científico Aubourg se suma a otros obtenidos recientemente con terapia genética y llega, tal y como recoge el editorial que acompaña a su trabajo y que firma Luigi Naldin [del Instituto Telethon de Terapia Genética de Milán (Italia)], tras años de escepticismo por parte de la comunidad científica.
Sin embargo, el nuevo ensayo alienta a seguir investigando dado que "este tipo de terapia es importante para otras enfermedades genéticas y metabólicas", comenta el doctor Martínez.

Mucho trabajo "queda por hacer en materia de terapia genética", comenta Patrick Aubourg. Y puede que el más inmediato sea el que están planeando ya para el próximo año. Así lo afirma a elmundo.es Amber Salzman, presidenta de la Fundación Stop Adrenoleucodistrofias, que ha cofinanciado la investigación de Aubourg. "Esperamos que al año que viene podamos hacer un nuevo estudio que incluya a niños con la enfermedad más avanzada y adultos. Tenemos la esperanza de que la terapia génica se extienda también a otras enfermedades. Sabemos además que, en este sentido, ya ha varios programas en marcha".

Mientras, Andy, Ángel y Andrés seguirán creciendo. "Y aunque nunca se puede predecir qué va a pasar a largo plazo, dados los resultados específicos en su enfermedad creo que podemos esperar lo mejor, que los niños tratados vayan bien y se traten más en estas condiciones", defiende el director del Instituto de Neurociencias de Alicante.


• Los médicos modificaron las células y las expandieron con un virus inactivo

• Dos niños franceses enfermos de una rara distrofia llamada ALD evolucionan bien

Científicos franceses han logrado que dos niños afectados por una extraña enfermedad neurodegenerativa, la adrenoleucodistrofia o ALD, mejoraran mediante un tratamiento experimental de terapia génica basado en un autotrasplante de células madre modificadas. Los detalles del estudio –prometedor pero todavía preliminar– se publican hoy en la revista estadounidense Science. La ALD es un trastorno congénito que afecta aproximadamente a uno de cada 17.000 niños.

Los enfermos de ALD poseen un gen defectuoso que impide que el organismo produzca una enzima que impide, a su vez, la acumulación de ácidos grasos en el sistema nervioso. Es decir, sin ella, los ácidos grasos acaban atacando a la mielina, la vaina que protege las neuronas, y se inicia la neurodegeneración. La enfermedad se manifiesta a partir de los seis años y suele concluir con una muerte prematura en la adolescencia. Este trastorno inspiró Lorenzo’s Oil, una película protagonizada por Susan Sarandon y Nick Nolte que contaba la historia real de un matrimonio desesperado por encontrar una cura para su hijo Lorenzo.

El aceite que aparece en el filme, sin embargo, nunca se ha confirmado como el remedio milagroso. El tratamiento más habitual hasta la fecha era el trasplante de médula ósea, aunque, además de los posibles rechazos, tampoco obtiene resultados del todo satisfactorios.

DE LA MÉDULA ÓSEA / En el estudio experimental con los dos niños, ambos de nueve años, los científicos de la Universidad París-Descartes lograron retrasar el desarrollo de la enfermedad introduciendo un gen terapéutico para corregir el gen defectuoso. El equipo del profesor Patrick Aubourg lo hizo a partir de tejidos de la médula ósea de los propios enfermos. Concretamente, primero extrajeron una porción de médula y de allí aislaron células madre hematopoyéticas (sanguíneas).

Las células fueron tratadas con un virus, el VIH del sida, que funcionó como un vector para transportar la versión correcta del gen hasta su destino.

Dos años después del experimento, se constató la presencia de las proteínas ALD en el torrente sanguíneo de ambos pacientes, en al menos un 15% de las células. Los niños experimentaron una mejora neurológica, aunque los científicos asumen que la evolución futura es un misterio. «Van al colegio con normalidad», dice el jefe del equipo.

«El vector lentiviral permite la expresión del gen terapéutico porque se inserta en los cromosomas. Por lo tanto, las células que se derivan de las células madre continuarán expresando ese gen terapéutico», prosigue Aubourg. Una vez en su destino, las células madre acaban convirtiéndose en las células que producen la mielina protectora de las neuronas.

MÁS ESTUDIOS / Según los autores del experimento, se necesitarán estudios con un número mayor de pacientes para validar la terapia, pero los resultados preliminares indican que podría usarse en el tratamiento de una amplia gama de trastornos. «Esta es la primera vez que hemos podido usar un lentivirus derivado del VIH para una terapia génica en seres humanos y también es la primera vez que se trata una enfermedad cerebral con terapia génica», escribe Aubourg en Science.
 

 

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