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¿QUEREMOS JUGAR? |
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Por María Perbech. R (Atáxica de Huesca)
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Todos hemos oído más de una vez que ‘es bueno hacer deporte’, que es una forma de llevar una vida sana. Y es cierto. Pero cuando eso se dice no se piensa en las personas con necesidades diferentes; en este caso, personas con problemas de movilidad. Aunque no se piense en ellas, también lo pueden practicar, evidentemente adaptado a sus características especiales. Por eso se llama deporte adaptado. Pero antes de llegar a este tipo de deporte vamos a ver un paso previo a esta actividad. Podemos decir que este tipo de deporte lo practican las personas que han sufrido un ‘trauma’. Al hablar de trauma nos referimos a toda persona que, bien por causa de un accidente o una enfermedad, ya no puede realizar las mismas actividades que antes. Para recuperarse o estabilizar eso que hemos dado en llamar ‘trauma’ se debe hacer ejercicio físico. Se trata de fisioterapia, que sirve para ir recuperando, en la medida de lo posible, esas partes del cuerpo dañadas, y para fortalecer o mantener músculos que, de no ejercitarlos, se acabarían atrofiando. Al principio todo esto supone un gran esfuerzo, que no es solamente físico, pues también nuestra parte emocional ha quedado dañada, e inicialmente es muy fuerte la frustración que sentimos al darnos cuenta de lo que hemos perdido. Aunque en otros casos ocurre todo lo contrario, es con el paso del tiempo cuando la sentimos, al ser conscientes de la pérdida de facultades físicas. Ya que hablamos de fisioterapia, la cual podemos enmarcar dentro de la rehabilitación, diremos que ésta es fundamental para el mantenimiento de determinados pacientes, para los cuales es uno de los pocos tratamientos válidos. El cual debería ser dispensado por la sanidad pública, pero debido a la consideración de pacientes crónicos, estamos excluidos de ella. Aunque si luchas y te quejas, al menos en determinados sitios, la vas consiguiendo. Si no, nos la tenemos que costear por nuestra cuenta. Este es un breve inciso pero también una justa reivindicación. Cuando nos encontramos en condiciones podemos practicar el deporte que mejor se adapte a nuestras condiciones y que más nos guste. Siempre será un fuerte aliciente para darnos cuenta de que podemos divertirnos con nuestros compañeros, sentirnos ‘integrados’, coger confianza en nosotros mismos y en definitiva recuperar la autoestima perdida. Dentro de los deportes hay algunos que a su vez son terapéuticos, como es el caso de la hipoterapia o equinoterapia. Un fisioterapeuta nos podría explicar muy bien el porqué, pero fundamentalmente ayuda a mantener el tono muscular del tronco mediante estímulos constantes en la zona pélvica. Tras estas consideraciones previas, las cuales tienen su importancia, hay que señalar que, el grueso de la población, cuando oye el término deporte adaptado, en lo primero que piensa es en los deportistas de élite que compiten en los Juegos Paralímpicos. Juegos que injustamente no tienen la misma repercusión mediática que los Olímpicos, y en los cuales la representación española suele obtener mayores reconocimientos. Esta pequeña reflexión es para que veamos que aunque tengamos alguna
capacidad mermada, también podemos practicar deporte, y para que seamos
conscientes de que el camino es largo antes de conseguir llegar a la
meta.
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