«No siento que deba dar pena con mi programa»
Artículo publicado en el Boletín FEDAES Nº 82
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La Ataxia no es un impedimento |
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Supongo que porque es de nacimiento y no ha evolucionado, he aprendido, creo que, de forma muy exitosa, a convivir con mi discapacidad, tanto que ahora me resultaría extraño no escribir y hablar despacio o no tener dificultad en el equilibrio. Me siento muy afortunada por la gran red de apoyos sociales: familia, amigos, compañeros de colegio, de carrera, de trabajo, profesores, especialistas sanitarios de Pamplona y los de la Asociación ASPACE de Cáceres. Pero, sin duda alguna, mis padres y hermanos siempre me han dejado hacer las cosas por mi misma y me han dado libertad para elegir desde que tengo uso de razón. Gracias a lo cual tengo una vida totalmente independiente, ya que han sabido cuidarme sin sobreprotegerme. Entre las muchísimas cosas que han hecho para fomentar mi autonomía personal me gustaría destacar que a los 9 años me permitieron ir a un campamento de verano en plena Sierra de Gata y a los 16, al obtener una beca de la ONCE, con la cual realicé el Bachillerato Internacional en Estados Unidos, me apoyaron. He estudiado la Diplomatura de Terapia Ocupacional con vocación innata
ya que desde pequeña llevo viendo la gran labor de estos profesionales.
Cuando me
Creo que a través de mi trabajo y de los contenidos del programa se muestra la normalización, las capacidades que tienen todas las personas con discapacidad y se intenta quitar las etiquetas equivocadas que la gente coloca a este colectivo. Antes bien, deseo dar a conocer algunas experiencias personales que igualmente os han pasado. Una de ellas, es que te tomen por borracho por ir perdiendo el equilibrio, u otras, que por hablar lento os hayan tomado por personas sin capacidad intelectual hasta el punto de preguntaros si sabéis escribir. En mi caso, me ha ocurrido varias veces, lo que me ha enseñado a ser fuerte y a hacer oídos sordos e, incluso, en pensar en la ignorancia de la gente. Por eso creo que es fundamental informar y concienciar a la población sobre la discapacidad o, como me gusta decir a mí y a algunos organismos latinoamericanos, personas con capacidades especiales. «No siento que deba dar pena con mi programa» Artículo publicado en el Boletín FEDAES Nº 82 |