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"Sentimientos" |
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Por María Perbech R. (Atáxica de Huesca)
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Los sentimientos es algo común a todas las personas, el poder sentir miedo, angustia, ansiedad, cariño, amistad, amor y el amplio abanico existente no depende de edad, raza, religión y por supuesto condición física. Si en algo nos diferenciamos de los animales es en la capacidad de sentir, aunque también es verdad que existen personas discapacitadas sentimentalmente hablando, incapaces de tener algún sentimiento hacia algo o alguien. Ojo no es lo mismo sentir que expresar los sentimientos. Hay o habemos personas que tenemos dificultad a la hora de verbalizar lo que sentimos, pues no siempre resulta fácil poner palabras a algo tan inmaterial y subjetivo como lo que anida en lo más hondo de nuestro corazón. Si hay algo que nos iguala a todos, sin distinción de nuestro estado físico es el mundo de los afectos. Es algo que nadie nos podrá quitar y algo que a su vez nos da libertad, pues hace que no apreciemos diferencias entre unos y otros. Es una faceta de la vida para la que no dependemos de otros para tenerla, nuestro mundo interior no depende de la capacidad que posee nuestro cuerpo. Esos sentimientos o afectos, pueden convertirse, y de hecho se convierten en sentimientos románticos. La atracción la podemos sentir hacia una persona, independientemente de su estado. Para mucha gente esa atracción física que sentimos las personas que tenemos algún problema debe reducirse a personas semejantes a nosotras, lo cual no tiene porque ser así y es más, es del todo incierto. Muchos conocemos la existencia de parejas de todo tipo, en las que ambos miembros están en la misma situación, o las que podríamos llamar ‘mixtas’. Ambos tipos de parejas tienen la misma posibilidad de alcanzar la felicidad. Traspasada la barrera de los sentimientos, siempre está presente el miedo a la posible reacción de la otra persona, muchas veces antes del posible rechazo, que sólo existe en nuestra cabeza, optamos por callarnos y no decir nada, lo cual es un error. Pues como dice un dicho: ‘más vale arrepentirse de lo hecho que de lo que hemos dejado de hacer’. Es cierto que la sociedad no ayuda en cuestión de afectos, pues algunos creen que tenemos suficiente con nuestro ‘problema’ como para sentir este tipo de necesidades afectivas. Y ya ni hablemos de la sexualidad, pues aunque afortunadamente todo cambia, nosotros somos personas que carecemos de este tipo de pensamientos o necesidades, eso es lo que muchos creen. Con esta pequeña reflexión, en la que no he querido molestar a nadie,
quiero decir que a la hora de vivir el mundo de los afectos y la
sexualidad, no tiene porque haber diferencias entre unos y otros. Aunque
hay quien me dirá que en la sexualidad si, este tema cada persona lo
vive de una manera diferente y adaptado a su estado.
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