Vicente, su vida y el teatro

 

 
 

Ése soy, aunque puede que no  (1964)

Mi nombre es Vicente Sáez Vallés, soy zaragozano y soy un varón (creo) de 41 años. Soy psicólogo pero no estoy seguro de porqué. ¿Vosotros sabéis por qué hacéis todo?. No me gusta nada y me gusta todo.

Este ejercicio exhibicionista de contar tu vida es representante de un narcisismo la mar de divertido y hace plantear el mundo como afortunado de estar en el; nada más falso, lo siento, pero aquí estoy. Además, me he dejado engañar tantas veces, siempre estoy recogiendo los pedazos de cuando me rompen; pero yo no sé estar a la defensiva, sólo sé meter goles, soy un romántico. 

Tengo un gran deseo de independencia y  de estética. Soy muy idealista y disfruto de las todas las cosas y la gente y siento una  fuerte inclinación hacia conocer cosas: curiosidad.  Pero soy bastante cabezón y obsesivo y no soporto el menosprecio, pero lo suelo sufrir. Me da mucha vergüenza que sepan que soy espiritual o que tienda a la tristeza (aunque suelo reír).

 

La niñez (1969)

Cuando era niño me encantaba la niñez. Lo que pasa es que sigo siendo un niño, licenciado pero no se sabe en qué. Me tranquiliza saber que hemos gateado, gateamos todos los días y gatearemos y gatearemos una y otra vez. ¿Os habéis preguntado alguna vez si gatean los gatos?

Sabemos que los niños son milonarios porque son dueños de su tiempo, no sólo los pobres son ricos. Volver a ser dueños del tiempo, despertad a ese niño que llevamos dentro; no es que estemos encinta es una metáfora, una metáfora que todos llevamos. Debe ser un despertar dulce, el retorno suave

.- ¿POR QUÉ es el suelo tan duro?

- No es el suelo lo duro, es el tropezón.

- ¡LEVANTA LA VISTA! Afronta lo que te espera como un hombre...

- Prefiero esperar así.

 

 

 Mi psicología (1989)

Nunca sé y me gusta sentir esa disposición beneficiosa de que sabré, esa que cuando no está me hunde. Me encantaba el Rorschach y el psicoanálisis, pero por suerte evolucioné. Alucinaba con Reich, las terapias del cuerpo, la  gestalt, el psicodrama  el teatro experimental, y con el psicoanálisis mantengo una relación de amor puramente pasional ya que mi enfermedad me ha impedido practicarlo  a fondo y. el psicoanálisis teórico-intelectual me resulta un poco pastoso, pero agradezco la enorme cantidad de preguntas aue me planteé. Y por fin, por el momento, me apasiona la logoterapia de V.E. Frankl, y  seguiremos en ese cambio continuo, no está mal.

Antes cometí el error de pertenecer a una escuela o a una forma de hacer terapia. Descubrí que eso es una patochada. No merece la pena. Lo mejor es dejar de pertenecer a su reunión de eruditos  y que se harten de mí. Vamos, que se pongan un poco nerviosos con mis jilipolleces. ¡Ay! Psicólogo que vienes al mundo, te guarde Dios; es imposible decir tanta tontería como las que hay que oír todos los días, así que tranquilo. En medio de esos gritos siempre hay alguien quien capta matices de tus palabras y ése ríe contigo, siempre.

- ¿Qué consejo le darías al que empieza a estudiar psicología?

- Zapatero a tus zapatos y deja en paz tus pies un rato. Cambia de oficio.

- ¿Fontanero/a?

- Ése/a está bien.

¡Atención! Un psicólogo que detesta la psicología... No, bueno, no toda. Pero me he jubilado y no tengo acceso a cambiar el patético mundo que aparta la experiencia, que se visten con trajes elegantes y que manejan el discurso del amo. lo primero es reconocerse como neurótico y lo segundo es ayudar a manejarse con la neurosis o lo que sea, no a curar, ni superar nada, eso es absolutamente falso, el que haya problemas....

 Mi ataxia (1971)

Éste es el nombre de mi discapacidad; lo que es incorrecto, a primera vista, porque la ataxia es un síntoma de muchos estados del organismo no todos patológicos y algunos dicen que "discapacidad" es un término negativo, no lo veo así; esto se ajusta a una dependencia deseada y como yo no la deseo, que se le llame "disciminación por diversidad funcional", es poco operativo ya que es demasiado genérico. Sin embargo, los discapacitados o "nosotros discas atáxicos" tenemos iguales derechos y capacidades que cualquier ciudadano, aunque se los salten a la torera. Discapacitado, con problemas en la capacidad humana de caminar y varios problemas más en mi capacidad de adaptación. Habría que definir "capacidad" y no "discapacidad". Soy una persona de movilidad reducida; discapacitado no me molesta (ver "el avance en conjunto").

Padezco una enfermedad que se llama ataxia de Friedrich; desde crío, la llevo como el color de mis ojos. Es una enfermedad neurológica que me envió al uso de una silla de ruedas de color plata. Al final, es necesario ser médico o científico para poder entender lo que te pasa. Hay mucha gente que tiene Ataxia aunque siempre pensamos que somos los únicos.

-   Yo elegí la ataxia porque mola, Es más original y se sigue siendo guapo/a mucho tiempo.

-        Si las consecuencias de una enfermedad son siempre sociales, ¿por qué hay minusválidos individuales?

Mi ataxia es tipo Friedreich es  hereditaria y progresiva y afecta al equilibrio y la coordinación principalmente y a un montón de cosas. Llegas a dudar si merece la pena ser guapo, que lo soy. Pero el mundo no se acaba; así que atáxico a tus zapatos que vienen baches.

 

Mis escritos

Afrontar el mundo con mi mundo, eso es lo que hago cuando escribo, no es eso de la necesidad porque la motivación a escribir es como besarse los labios de uno mismo, y en esta vida hay muchos labios por besar.

Desde mi adolescencia, en la que me embadurné de la más vil incomprensión por la ataxia y por mis ambiciones, me encontré lleno de placer cuando pude acceder a otra persona mediante maniobras positivas (amistad, cariño, amor, comunicación, buen humor...). Esto supuso para mí una contradicción terrible que sólo pude superar escribiendo. Me encanta la narrativa fantástica o no, o sea contar cosas.

 
La escena (1980)

Hace tiempo ya que he olvidado el teatro o cualquiera manifestación en la escena. Entonces mientras un foco lateral te apuntaba los ojos y te deslumbraba y te dolía, había que aprender a  mirar a los ojos al público, aprendí a hacer la vida (ingeniosa metáfora, "mirar a los ojos a la vida" ¿no?). Escribí scketchs para que otros los representaran y los trabajaran: entonces empecé a actuar en teatro del absurdo, y me imbuí: era como mi mundo submarino particular; me sorprendía verme comprendido y como la frontera entre lo que imaginaba y lo que veía era muy estrecha. He sido testigo de lo bonito y útil que es regresar a tus orígenes, a cuando empecé a escribir . Entonces te sientes vivo, porque das vida: encontré en la comedia un sentido que siempre me va a guiar.

  

 El teatro infantil (1983)

 

 

Poder contar cosas a los niños y a las niñas (por supuesto), siempre he sido algo que me ha conseguido llenar mi espíritu; algo así como una experiencia mística tal vez demasiado personal, pero no llegar a ser un payaso profesional es una de mis frustraciones. Pero tengo muchas frustraciones así que no importa.(ver 'Luna de plata')

Es curioso, siempre he deseado ser un personaje importante, que de mi dependa la acción. Siempre he deseado moverme, revolver, dar risa, dar miedo, dar todo. Imaginaba un día recibiendo el amor que he dado.

 

 

Corrine (1998)
 
    Corrine es holandesa pero de niña la llevaron a vivir a Canadá. Habla inglés, el español se resiste.  Es CORnelia-cateRINE y con ella vivo, con 3 gatas y con un número indeterminado de pájaros. Ella me enseña y me cuida y yo, en compensación le doy mal. Compartimos muchas cosas y le doy gracias a la vida que me trajo a Corrine, le perdono la ataxia. Corrine tiene una minusvalía más leve, que no toca su encanto.
 
  

        Todo el asunto funciona en un rodeo a los calamares gigantes; esas criaturas tienen el poder de transfigurar la biología más estricta en ciencia-ficción; en leyenda, la denominación de origen de la mitogenia. Esa especie llega a alcanzar los quince metros de longitud y son muy voraces.

Se piensa que son los invertebrados más grandes que habitan en el planeta; los pescadores les temen más que a los tiburones. Su carne es muy dura y cambia de color según sus estados emocionales.  

Lo más curioso es que habitan en las profundidades del mar. Han descubierto la navegación a chorro y utilizan una defensa típica de lanzar un chorro de tinta que tiñe su espacio de mar y crea la confu­sión entre sus depredadores.   Lo formidable del asunto es que los calamares gigantes tienen un sólo ojo, pero es el ojo más grande del reino animal. Esos cíclopes marinos de tentáculos ven mucho de esas profundidades. Son animales extraordinarios; raros, difíciles de ver, pero ellos ven. Parece que siempre esperan; parecen inofensivos, pero se ha filmado a semejante cefalópodo zamparse a un atún de trescientos kilos en tres segundos. Podéis alegar que siendo gigante debe comer un montón. Insisto: ¿os imagináis la escena? Imaginad algo que ocurre algo pare­cido en una piscina municipal, o en el Canal Imperial,... Si alguien cae allí, le puede arrastrar un tentáculo extrafuerte hasta su cabeza en forma de  falo; le espera un pico enorme como un sable moro.

Me enloquece esta historia... De niño oigo hablar de leones, tigres, orcas, tiburones blancos, dinosaurios... Pero jamás imaginé un animal que pudiera ver a un tiranosaurio rex como un aperitivo.  Ese pánico,  ese horror, es simplemente admiración infantil. A veces me pregunto el motivo de que estas fieras terribles gusten a los niños, que el niño pueda construir un juego con semejantes bichos, me hace sucumbir en toda la niñez, esa que mira todo, esa del ojo enorme, esa que transmiten los poetas;  ese juego de palabras para crear un sujeto, un protagonista... No sé si  de la nada o de un lugar relacio­nado con las profundidades del inconsciente. Literatura es arte de la letra, de la palabra. Además, vale decir, que todo lector es un texto. Texto que se escribe con la tinta de ese calamar. Hay dos especies animales que son formidables: "el calamar gigante" y "el escritor" .

 

Habría que animar a los oceanógrafos a profundizar en los siete mares y descubrir calamares más grandes, u otras especies formidables. También animar  a leer y a escribir. Porque hemos profundizado poco en el mar (unos dos mil metros y sabemos poco de las costumbres de estos animales abisales que viven a una presión enorme y en una oscuridad; además, se sabe que hay fosas marinas de once mil metros profundidad). Pero me conforta la experiencia de que en lo real, gente lectora, escritores, poesías, libros, revistas, tertulias y latas de calamares en su tinta, o en la de la impresora o de la máquina de escribir.  Lo que me enseña a vivir es lo que me gustaría homenajear aquí: a los escritores y a los calamares gigantes:

los dos están sometidos a una enorme presión, los dos manejan tinta y los dos tienen un gran ojo. El ejercicio que os recomiendo es cambiar el sujeto de las oraciones de este texto, puede que sepáis algo más de esta pequeña metáfora.  

Vicente Sáez Vallés

 


 

 

  http://barbv80.blogspot.com/2009/05/vicente-cristina-y-el-bv-80.html

 

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