|
Luchar por la vida |
|
|
|
La vida es un regalo que nos ha sido dado y tenemos que aprovecharla al máximo, saboreando y disfrutando de ella todo lo posible, pues nunca sabemos qué nos puede tener preparado. Por la vida estamos de paso, así que lo mejor que podemos hacer es aprovechar todas las oportunidades que se nos presenten, sean del tipo que sean. A nuestro paso por ella, nadie nos garantizó que fuera fácil y que no tuviéramos que luchar para conseguir lo que queremos. En esa lucha, unas veces se gana y otras se pierde, unas se nos dibujará una sonrisa y otras nos saltarán las lágrimas, pero tendremos la satisfacción de que siempre hemos luchado por nuestro objetivo. Una vez conseguido el propósito, no tiene porqué ser tan fácil como podamos pensar, generalmente conlleva un esfuerzo que no percibimos, pues lo único que se ve es el resultado conseguido. Este esfuerzo al que me refiero es común para cualquier tipo de persona. Lo que ocurre es que hay personas que, por unas determinadas características, necesitamos aplicar un esfuerzo mayor a la hora de pretender conseguir algo o demostrar nuestra valía. No es justo que tengamos que hacer un sobreesfuerzo simplemente por unos criterios preconcebidos y unos prejuicios existentes en la mayoría de la sociedad. Pero la existencia de esas creencias es algo con lo que ya contamos. También es verdad que no siempre es así, pero sabemos que no es lo normal. Pues bien, la existencia de todas estas ideas no las debemos utilizar como una excusa para abandonar la lucha por aquello que pretendemos conseguir. Hay veces que utilizamos el hecho de padecer algún tipo de problema, o de poseer una discapacidad, para dar pena y así aprovecharnos para poder conseguir eso que pretendemos. Aunque nos suene raro e incluso nos escandalicemos, en algunos casos esto es así. Pero, ¿nos hemos parado a pensar si a la gente ‘normal’ le ha resultado fácil? Ellos también han tenido que esforzarse para conseguir lo deseado, unos más que otros, a veces, incluso independientemente del hecho de padecer algún problema. Lo que no es lícito es que, por requerir un mayor esfuerzo o por tener que demostrar algo obvio para otro tipo de personas, abandonemos nuestros propósitos. Eso sería un acto de cobardía y a la larga nos acarrearía frustración. Es más cómodo desistir de nuestra pretensión que seguir perseverando hasta conseguirlo. Como bien sabemos y hemos podido comprobar, la vida no es justa ni
nos trata igual a todos, pero sólo tenemos una y debemos aprovecharla al
máximo para conseguir ser felices, aunque a veces el precio nos pueda
parecer demasiado alto.
|