Mi experiencia en el CRMF de San Fernando

 

Por Gloria Pascual López

 

 
 

Hola a tod@s,

Deciros que una de las decisiones más importantes que han marcado mi vida, es sin duda el haber ingresado en el CRMF de San Fernando (Cádiz).

Todo comienza, cuando en el año 2002 estando residiendo en Jaén, me hablaron muy bien del Centro y me animaron a ir; por ello lo solicité.
Al cabo de los dos años, ya viviendo en Sevilla y habiéndoseme olvidado casi por completo, me llamaron para decirme que podía incorporarme. Esto fue el 20 de Septiembre de 2004.

Ese día, mi primer día, no me gustó nada, la verdad. Yo nunca había salido de mi “entorno”, y aunque estoy muy acostumbrada a “estar siempre de un sitio para otro”, debido al trabajo de mi padre, aquello no me gustó porque veía a gente también discapacitada y lejos de sus familias. Recuerdo que ése día estaba muy triste y me dejaron mis padres llorando, aunque ellos me advirtieron: “Gloria si no estás bien, sólo tienes que decirlo”.

Pero no, yo quería ser fuerte, esto significaba para mí un gran reto. La verdad es que no me costó nada de esfuerzo adaptarme, ya que a los 30 minutos llamé a mis padres diciéndoles que ya estaba mejor y que no se preocuparan porque estaba mucho más animada. Alguien de allí me contó: “Aquí se llora cuando se entra y también cuando se sale”; y es verdad, eso fue exactamente lo que me pasó.

En los días sucesivos, ya me encontraba mejor que en mi propia casa. Tenía muchos amigos con discapacidades iguales (ataxia) o diferentes a la mía, pero todos con algún problema físico. Veía a mis compañeros; su forma de luchar para ser cada día más independientes… en definitiva, sus ganas de vivir.

También los fines de semana nos íbamos por ahí, o bien salíamos por San Fernando un sábado, o nos íbamos de fin de semana o puente a otros lugares, fuera de la ciudad. Esto me ha servido para darme cuenta de que no hay sitios con barreras, sino barreras en la cabeza de las personas.

Además de estar allí interna en una residencia, pero no una cárcel, porque se puede entrar y salir, también asistía a clases (1º Autoedición, 2º Multimedia y 3º me decidí por hacer un curso de grado superior, a distancia, de Agencia de Viajes, que en la actualidad sigo con ello), hacía fisioterapia, logopedia y terapia ocupacional.

Otra de mi experiencias, vivida allí en el Centro, fue cuando el 8 de Febrero de 2008 entré en la “vivienda inteligente” con otros 3 compañeros más: Mª José Martín Montero, José Manuel Pérez Breña y Daniel Herrero Aparicio. Ha sido una experiencia positiva en todos los aspectos, conviviendo con ellos y teniendo que llevar las tareas de una casa, además de mis estudios y mi rehabilitación.

Al principio, se nos dijo que nuestra estancia en la casa sería de dos meses. Nadie apostaba por nosotros (por nuestra lentitud de llevar las tareas de una casa y compaginar al mismo tiempo nuestros estudios), ya que padecemos de Ataxia de Friedreich y otro de Parálisis Cerebral.

El período de permanencia en la casa se alargó hasta finales de Junio (mes en el que ya tuvimos que dejar el Centro, por vacaciones de verano). Desde aquí quiero manifestar mi agradecimiento a Angelines Chávez, terapeuta ocupacional que entonces trabajaba en el CRMF, por su gran ayuda; por lo mucho que nos enseñó para poder valernos por nosotros mismos, dentro de las posibilidades de cada uno; y por habernos depositado su confianza apostando por nosotros, ya que se trataba de la primera experiencia con personas atáxicas.

En resumidas cuentas: tras cinco años en el CRMF de San Fernando (Cádiz) - acabé el 18 de Diciembre de 2009 - me siento muy orgullosa de haber estado en él. Animo a la gente a que dé ese paso, del que no se van a arrepentir nunca, ya que para mí ha sido todo un orgullo el haber estado conviviendo con personas trabajadoras y con discapacitados físicos, como yo, con distintos problemas, y ver que todos tienen afán de superación y ganas de vivir.

No quiero terminar sin dar las gracias a tod@s los trabajadores del CRMF por su amabilidad y profesionalidad. Y también, cómo no, a los taxistas Rafael y Manolo que, aunque no son trabajadores del Centro, sí que colaboran con su buen hacer y humor.

P.D.: Al escribir mis experiencias vividas, no he podido evitar que se me escapara alguna lágrima o carcajada, recordando aquellos tiempos (para mí buenísimos). Ha sido como un sueño del que no quisiera despertar jamás.


Gloria Pascual López
Ex alumna del CRMF

 

 

 

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