Conciertos en Soledad

 

Por María Pino (FAer de Tenerife)

 

 
 

Aunque a muchos les pueda sorprender, para mí ir en silla de ruedas no me supone ningún trauma ni me siento diferente de los demás por ello. Pero claro, debido a las continuas barreras físicas y sobre todo a las mentales, me siento obligada a sentirme de ese modo… Diferente.

 

Desde hace años soy seguidora del grupo “Macaco”, y el viernes fui al concierto que dieron y tuvo lugar en Santa Cruz. En el concierto no me encontré con muchas barreras físicas –no habían baños para las personas como yo-, pero de las mentales habían “a punta pala”.

 

A la mayoría de conciertos a los que voy, siempre digo que “voy a ver culos”; por lo que una semana antes llamé a un sinfín de teléfonos para localizar a alguien que trabajara para la empresa encargada del montaje de este evento: “LM Productions”. Les sugerí que por favor pensaran en poner una tarima para las personas con discapacidad, y me dijeron que ya lo tenían  previsto –me encantó-. Cuando voy a un concierto que tiene tarima, normalmente sólo me dejan entrar con un acompañante, lo cual es lógico dependiendo del tamaño de la tarima y del número de personas con discapacidad presentes en ella. Por teléfono me dijeron que si no había muchas personas que necesitaran estar encima, no habría problemas para que mis amigas pudiesen estar conmigo. Soy tan ingenua que me lo creí.

 

 Tuve que mostrar mi sonrisa más falsa que ancha en varias ocasiones; la primera de todas fue una de las cosas más “graciosas”, tal y como lo calificó uno de los trabajadores de la Cruz Roja, y era que su ambulancia estaba aparcada en su totalidad sobre los dos únicos aparcamientos que había disponibles para las personas con discapacidad. Pero se arrimaron y pudimos aparcar.

 

Mi amiga y yo entramos junto con las cerca de cuatro mil personas que asistimos y nos indicaron la zona habilitada para las personas con discapacidad. Pero los “guardianes” de la tarima –no sé exactamente cómo llamarlos; había gente de protección civil, de la Cruz Roja y de seguridad-, no dejaban pasar a mi amiga, y eso que no había nadie más y la tarima medía alrededor de 10 metros cuadrados. Afortunadamente, mi amiga hizo oídos sordos a las réplicas de guardianes y les dijo que cuando llegaran el resto de nuestras amigas y empezara el concierto se bajaría, aunque lógicamente tratarían de subir y disfrutar del concierto junto a mí; así que se sentó a mi lado en una de las sillas de plástico que tenían a disposición y vino uno de los guardianes y le dijo: “te has salido con la tuya”…

 

 Cuando llegaron nuestras amigas tuvo que bajar y ya no dejaron subir a ninguna más, la tarima sólo fue ocupada por mí, dos niños pequeños que estaban en una de las esquinas y les quitaron las sillas y una chica embarazada a un lado. Estuve sola y apartada, me dejaron notar lo diferente que me siguen tratando algunos; para hablar y salir en las fotos que sacaban mis amigas tenía que estirarme a través de las barras.

 

 

 A mitad del concierto tuve que avisar a una de mis amigas para que me ayudara a bajar “a ver culos saltando”, ya que quería pasar un rato en su compañía y ellas no podían subir a verme, por lo menos los guardianes dejaron que subiera a buscarme.

 

Cuando bajé, fue un momento especial para mí, pero pronto me agobié y subí, ya que también quería seguir viendo, pese a todo, a Macaco.

 

 Sin embargo, yo disfruté del concierto, valoré esa tarima aunque estuviera sola, porque pude ver tocar y apreciar el estilo en el que canta el artista Dani Macaco. Pero reconozco que no fue un concierto que estuviera para nada a la altura del elevado precio de su entrada –veinticinco euros-.

 

Otra cosa muy graciosa, es que la cerveza se acabó a la hora de empezar el concierto, cosa que jamás he visto ni oído que pasara en un concierto. Yo y mis amigas echamos de menos que tocara más canciones de sus anteriores discos, más reivindicativas y características del genuino Macaco; no como muchas de las que tocó, que eran más comerciales, de esas que las oyes una vez y te encantan, pero que a la quinta ya te cansan.

 

Varias canciones salvaron el concierto, como “Mama Tierra” “S.O.S”, con lo que no faltó el tema de la naturaleza frecuente en sus letras, y su conocida y esperada “Moving”, donde también puso de manifiesto su amor a la tierra.

 

¿Qué más puedo decir?.

 Así son las cosas y así las cuento –aunque me quedo muy corta-.

 

Esperamos que dejen comentarios en el blog de Mery, con opiniones, aportaciones, más reivindicaciones, y que ayuden a María a lograr que nuestros mensajes lleguen a abrir las barreras mentales de la sociedad:

http://elblogoferoz.com/post/2009/07/15/Conciertos-en-soledad-Maria-Pino-Brumberg.aspx

 

 

Mi participación en la celebración del antes llamado Instituto Canario de la Mujer

En diciembre del 2009, fue el quince aniversario del hasta entonces llamado Instituto Canario de la Mujer. A principios de este año, afortunadamente, se le llama Instituto Canario de la Igualdad, lo cual bajo mi humilde opinión, le confiere una nomenclatura mucho más apropiado.

Se han cumplido 30 años de la instauración de la democracia en España, a partir de entonces la mujer pudo ir participando poco a poco en la vida pública. Este dato me parece curioso. Vivimos en una democracia, todos, sin embargo aceptamos que lo políticos nos abusen y nos maltraten… y miramos a otro lado.

En esta fecha, entonces, también fue el quince aniversario del Instituto, por lo que se le hizo un homenaje a todas las mujeres que han contribuido con su esfuerzo y su tesón para alcanzar la igualdad en todos los espacios de poder y decisión en Canarias… y aquí… rum rummm, entro yo.

El homenaje fue a través de la proyección de un vídeo, donde, creo que somos siete, las mujeres que hablamos y dejamos constancia de la lucha que tenemos en nuestra vida para tratar de lograr que la luz de esta igualdad brille con más fuerza.

Cuando me llamaron para participar en este homenaje dije enseguida que sí, luego, para variar, me entraron dudas: Afortunadamente, yo, en toda mi vida, aún, no me he sentido discriminada como mujer; pero como discapacitada… todos los días. Por ello, me llevé una muy grata sorpresa al enterarme del adecuado cambio de su nombre por el del Instituto Canario de la Igualdad. Bien. Cambiar es crecer.

Tengo que decir, que el día en el que me grabaron estaba en el peor día del mes que tenemos todas las mujeres, era uno de esos días en los que no me quería levantar de la cama, y, como fuimos a varios lugares, ¡¡me grabaron unas cinco horas!! De las cuales sacaron tres o cuatro minutos para el vídeo-documental-homenaje. O sea, que no salgo con muy buena cara, estaba cabreada… menos mal que me acompañó mi amiga Paqui, y gracias a ella, levantó mi ánimo y sonreí un poco. Qué bueno es poder contar con los amigos…
Me entrevistaron también en el Aulario de Guajara, donde estudié la carrera de Geografía, la cual culminé hace unos cinco años –por algún motivo no suelo recordar las fechas, y lo peor es que no me interesa saberlas-, pero en la grabación puede parecer que sigo en la facultad. Luego fuimos a la piscina donde entreno, me grabaron hablando con el gorro de la piscina puesto… El vídeo-homenaje lo presentaron en unas jornadas que organizó el instituto para celebrar su quince aniversario, y yo fui a verlo. Casi me muero de risa en silencio al verme en la pantalla con el gorro de silicona mal puesto… ¡¡parecía un pitufo!!, y toda seria hablando; luego me vi dando un espectacular saltito para entrar a la piscina… ahí tuve que taparme la cara y morderme los cachetes para tratar de no soltar una carcajada pensando en cuando lo vean mis colegas.

La verdad es que suelo bromear con este tipo de cosas porque no me queda otra, y porque es lo que necesito. Hablando sinceramente, y aunque les pueda sorprender, a mí me resulta muy duro verme en vídeos y otras veces también en fotografías, a veces no me reconozco, o no quiero reconocerme, porque no me gusta y me cuesta muchísimo aceptarlo. Pero tengo que hacerlo, porque para mí es algo que tengo dentro y necesito expulsar de esta manera, y no quiero sentirme sola. Necesito que me ayuden para que salga mi sonrisa, aunque tampoco se me da tan mal hacerlo sola.

Aquí les dejo el enlace al interesantísimo documental, dura 17 minutos, ¡¡espero que lo disfruten!!:

Parte 1


 

Parte 2


 

Esperamos que dejen comentarios en el blog de Mery, con opiniones, aportaciones, más reivindicaciones, y que ayuden a María a lograr que nuestros mensajes lleguen a abrir las barreras mentales de la sociedad:

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