|
Facilitar la vida |
|
|
|
Esta vida es la que tenemos, la que nos ha tocado, sólo es una y nuestro deber es aprovecharla al máximo o al menos intentar sacar el mayor provecho de ella. La mayoría de las veces lo haremos con ayuda ajena y en nuestro caso particular, ésta se hace imprescindible. La mayor parte de nosotros, para la sencilla tarea del día a día, necesitamos ayuda, pero afortunadamente los avances técnicos nos lo facilitan con una serie de adaptaciones, haciéndonos la vida más liviana tanto a nosotros como a los que nos rodean. Algunas de estas adaptaciones suplen la ayuda ajena y otras la facilitan en una gran medida. Pero lo más importante es que nos ayudan mucho a mantener nuestra autoestima, pues aunque necesitemos algún ‘aparatito’, podemos conservar eso tan importante para nosotros llamado independencia. Con lo dicho hasta ahora no pretendo menospreciar la ayuda de los que tenemos alrededor, nada más lejos de mi intención. Todos sabemos lo importante que es, pero hay veces que ese excesivo proteccionismo nos está perjudicando, pues hace que nos acomodemos a que “ya nos lo harán”, en lugar de esforzarnos e intentar hacerlo por nosotros mismos. Pero si le preguntamos a amigos y familia, ellos siempre están dispuestos a ayudar y a hacer las cosas por nosotros. Cuántas veces hemos oído eso de “si a mí no me cuesta nada, para que te vas a esforzar, déjame a mí”. Pues a pesar de esa buena voluntad, debemos intentar hacerlo para mantener, al menos, cierta habilidad, siempre en la medida de nuestras capacidades. Pero volviendo a estas adaptaciones, son muy variadas. Van desde la más común, por conocida y vista, como es la silla de ruedas, fundamental para posibilitar nuestro desplazamiento; ayudas para facilitarnos la tarea de comer o vestirnos; grúas para el traslado de la cama a la silla; o adaptaciones en el hogar para favorecer nuestra autonomía. El principal problema de éste tipo de ayudas es el valor económico, pues al estar destinadas a un colectivo especifico resultan altamente costosas y no son asequibles a todo tipo de personas, y muchas veces hay que hacer uso de un alto grado de ingenio. A pesar de que para todas estas adaptaciones existen ayudas económicas de diversas instituciones, todos nosotros sabemos que éstas son insuficientes. Pero al requerir esa ayuda para nuestra propia calidad de vida, hacemos un sobreesfuerzo para conseguirla a pesar de otras cosas. De lo que mucha gente no es consciente es que, conforme pasen los
años, ellos también requerirán de algún tipo de ayuda, pues serán
mayores y necesitarán mecanismos que mejoren su calidad de vida. |