El dilema reside en que no todos los autobuses están adaptados y, mientras uno espera que llegue el suyo pasa uno sí y otro no, de modo que la espera se hace eterna, media hora en días laborables y hasta una hora en los fines de semana. «Por ello siempre me voy con más de una hora de antelación a la parada para poder llegar a tiempo a una cita, aunque casi nunca lo consigo».
Francisco lleva tres años en el Centro de Recuperación de Minusválidos Físicos de San Fernando pero se traslada continuamente a Cádiz, ya sea por necesidad médica o por querer compartir un rato de ocio con los amigos que tiene allí. «Hay cosas difíciles de comprender porque un día me fui con tres amigos más en sillas de ruedas y un autobús nos llevó sin problemas pero, a la vuelta, otro conductor nos dijo que cuatro sillas no cabían. Y sin atender nuestras explicaciones nos dejó allí a la espera de que llegara un nuevo autobús».
Al igual que él son muchas las personas que se encuentran en esta situación, al contar San Fernando con uno de los centros de Recuperación de Minusválidos Físicos.
